Criando a un narcisista: Crecer en una burbuja de “sí, señor”
- Juan Miro
- 5 oct 2025
- 4 Min. de lectura
Criando a un narcisista: Crecer en una burbuja de “sí, señor”
A lo largo de mi vida he observado a personas en la sociedad estadounidense que buscan alcanzar lo que muchos llaman su “Sueño Americano”. Existe una falsedad y una serie de conceptos erróneos sobre este sueño, que para muchos se define simplemente como adquirir una riqueza excesiva. Sueñan y aspiran a dar a sus hijos cosas que ellos nunca recibieron. Al investigar su comportamiento, es fácil ver que desean crear privilegios para sí mismos y para sus hijos bajo el falso pretexto de un estatus social más alto, basado únicamente en la cantidad de riqueza que han acumulado.
¿Cuál es el resultado de criar a un niño en un entorno donde nunca se le muestra que ha cometido un error, donde nunca se le niega ningún objeto o cosa que desee, esencialmente rodeado de lo que llamamos “personas que siempre dicen sí”? Criar a un niño en un ambiente donde nunca se le niega nada y está rodeado de “sí, señor” conducirá a varias consecuencias negativas y, muy probablemente, al desarrollo de una personalidad narcisista, ya sea en grado mayor o menor.
“No os engañéis: el amor al dinero es la raíz de todos los males.”
Conductas negativas derivadas de un entorno sin negaciones, con adoración al dinero y rodeado de “sí, señor”
Sentido de derecho: El niño desarrollará la creencia de que merece todo lo que desea sin tener que ganarlo ni considerar las necesidades de los demás.
Falta de resiliencia: Sin experimentar decepciones ni superar retos, carecerá de resiliencia y tendrá dificultades para afrontar contratiempos en el futuro.
Pobre capacidad de decisión: Satisfacer constantemente sus deseos sin evaluación crítica o negociación impedirá el desarrollo de habilidades para tomar decisiones y priorizar necesidades.
Dificultad con la autoridad: Tendrá problemas para respetar figuras de autoridad fuera de su círculo cercano o aceptar límites, ya que está acostumbrado a que sus deseos se cumplan de inmediato.
Relaciones superficiales: Crecer rodeado de “sí, señor” le impedirá desarrollar relaciones auténticas basadas en el respeto mutuo y la comprensión.
Empatía limitada: La falta de exposición a la negación y la negociación dificultará su capacidad de empatizar con las perspectivas de otros o comprender la importancia del compromiso.
Irresponsabilidad financiera: Existe el riesgo de que desarrolle malos hábitos financieros, como gastar en exceso o no saber administrar el dinero, al estar acostumbrado a que se le cumplan todos los deseos sin considerar el costo.
Aislamiento social: Con el tiempo, le resultará difícil integrarse en entornos donde no se le complazca o donde sus deseos no se cumplan de inmediato, lo que llevará a un aislamiento social externo e interno.
Dificultad para manejar críticas: Las críticas o comentarios que desafíen su sentido de superioridad pueden ser recibidos con defensividad, ira o rechazo, ya que está acostumbrado a ser incuestionado y elogiado.
Fomentar un enfoque equilibrado hacia los deseos y enseñar habilidades importantes para la vida ayudará a que los niños se conviertan en individuos responsables y empáticos, capaces de desenvolverse en un mundo diverso y desafiante. Crecer en un entorno donde nunca se les niega nada y están rodeados de “sí, señor” contribuye al desarrollo de tendencias narcisistas.
El narcisismo se caracteriza por un sentido grandioso de autoimportancia, falta de empatía hacia los demás, necesidad de admiración excesiva y un sentido de derecho. Así es como ser criado en tal entorno puede llevar a conductas narcisistas y a signos externos que pueden manifestarse:
Signos externos y conductas malévolas del narcisismo
Búsqueda constante de aprobación y validación: Debido a un historial de estar rodeado de “sí, señor”, pueden buscar constantemente admiración y validación para reforzar su autoestima.
Relaciones explotadoras: Pueden mantener relaciones caracterizadas por la explotación, usando a otros para satisfacer sus propias necesidades sin reciprocidad ni consideración.
Complejo de superioridad: Creen que son inherentemente mejores que los demás, lo que conduce a comportamientos arrogantes o condescendientes.
Dificultad en entornos de equipo: Les cuesta colaborar, compartir el mérito o reconocer las contribuciones de otros.
Otros signos externos del narcisismo:
Grandiosidad: Hablan con frecuencia de sus logros, talentos o superioridad frente a otros.
Falta de empatía: Se muestran indiferentes o despectivos ante las emociones o dificultades de los demás.
Necesidad de admiración excesiva: Buscan constantemente atención, admiración o elogios.
Falso sentido de derecho: Esperan trato especial o privilegios sin considerar las perspectivas o necesidades ajenas.
Conducta manipuladora: Usan el encanto o la manipulación para obtener lo que quieren.
Dificultad para aceptar críticas: Reaccionan negativamente a las críticas, viéndolas como ataques personales en lugar de retroalimentación constructiva.
Cómo Jesucristo y la psicología mitigan el efecto del narcisismo
“La vara y la corrección dan sabiduría” —Salomón
Piensa en la vara psíquica, no tanto en la física. Para mitigar el desarrollo de conductas narcisistas en personas criadas en tales entornos, es crucial:
Fomentar la empatía: Enseñar habilidades de empatía y perspectiva desde temprana edad, enfatizando la importancia de considerar los sentimientos y necesidades de los demás.
Establecer límites y normas: Definir claramente los límites de conducta, enseñando el respeto hacia los demás y la responsabilidad compartida.
Promover la responsabilidad: Hacer que la persona asuma las consecuencias de sus actos y decisiones.
Modelar humildad y respeto: Mostrar humildad, respeto por los demás y disposición para aceptar retroalimentación y aprender de los errores.
Retroalimentación equilibrada: Ofrecer críticas constructivas junto con elogios, enseñando a valorar el crecimiento y la mejora.
Hablemos del mal inherente
Cuando los padres, maestros, y sus cuidadores no enseñan a los niños ciertos rasgos, principios morales y valores éticos, están fomentando el mal inherente. Al promover un enfoque equilibrado hacia los deseos e impartir habilidades esenciales para la vida, padres, educadores y cuidadores ayudan a que los niños se conviertan en individuos responsables y empáticos, capaces de desenvolverse en un mundo diverso y desafiante. Sin duda, crecer en un entorno donde se cumplen todos los deseos, donde se idolatra la corrupción y la historia falsa de nuestra sociedad, sin cuestionamientos y rodeado de “sí, señor”, contribuye al desarrollo de tendencias narcisistas.
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